Testimonios de fe de peregrinos

“Invito a todos a que se sumen a esta experiencia. No importa si vas por deporte o por devoción; el camino está muy bien marcado.”Pablo Olán, Peregrino Pionero.


El Camino de Maldonado fue una experiencia muy bonita. Yo lo inicié el sábado 8; me incorporé en El Charco y recorrí 21 kilómetros hacia Rancho de Peña, haciendo una pausa en un pequeño pueblito cerca de Palomas, donde nos contaron que ahí llegaba el padre Maldonado de incógnito. Incluso tenían una contraseña para esconderlo en una especie de cueva mientras rondaban los militares; cuando ellos se iban, la gente llegaba para recibir los sacramentos del bautismo, matrimonios y confesiones. Después, él seguía recorriendo otros poblados.

La Hora Santa en Rancho de Peña fue muy emotiva y nos dio fuerza, ánimo y alegría para continuar el camino.

El trayecto de Rancho de Peña hacia Boquilla del Río fue más corto, aunque con subidas y bajadas: 10 kilómetros cuya llegada fue más pronto de lo que pensábamos.

En este peregrinar aprendí y valoré muchas cosas:

  • La fraternidad y la comunidad, ya que todos los peregrinos que íbamos nos cuidábamos y nos animábamos unos a otros. Juntos teníamos una misma meta en común: llegar hasta Boquilla y recorrer el mismo camino que nuestro santo Pedro de Jesús. También fueron muy significativos los gritos de ánimo al llegar a los templos: ¡Viva Cristo Rey! ¡Viva la Virgen de Guadalupe! ¡Viva el padre Maldonado!
  • La hospitalidad desinteresada y de corazón de la gente de Rancho de Peña. Las hermanas Tere, Cori y Norma Becerra, quienes tan amablemente nos ofrecieron casa, comida, muy buena plática y anécdotas sobre San Pedro de Jesús Maldonado, ya que ahí su abuelita les daba de desayunar a varios sacerdotes, entre ellos al padre Maldonado.
  • El mensaje que nos dio el padre Carlos Estrada en su homilía del domingo: “Tras el cansancio y después de recorrer muchos kilómetros, vale la pena llegar a la meta”, comparándolo con todo lo que vivió el padre Maldonado, quien, después de sufrir tanto y padecer el martirio, alcanzó la Gloria.

Agradezco profundamente este camino y espero, con el favor de Dios, en 2026 realizar la primera etapa y poder completarlo todo. Gracias a los excelentes organizadores: René Molina, su esposa y su familia; a los sacerdotes Rogelio, Carlos y Óscar; a los paramédicos; a mis compañeras de caminata, Rossana y Keith; a mi familia, que fue a recibirme con mucho cariño a Boquilla; y a tantas personas que se dieron a la difícil tarea de hacer este camino posible. Que, con el favor de Dios, continúe y tenga mucho éxito.

¡VIVA CRISTO REY!

Alma Soto López, Peregrino Pionero.


Mi experiencia en el Camino Inaugural del Padre Maldonado fue profundamente enriquecedora. Representó un verdadero reto físico, en la primera etapa, pero también una convivencia maravillosa con todos los peregrinos que hicieron de cada paso algo especial.

Fue además un hermoso descubrimiento de la hospitalidad de los pobladores de El Charco y de Rancho de Peña —lugar que no conocía—, quienes nos recibieron con una calidez extraordinaria y aportaron muchísimo a la experiencia, brindándonos además de hospedaje, alimentos deliciosos típicos de Chihuahua como el chile colorado en el Charco.

Este camino también fue una valiosa oportunidad de introspección, gracias a las actividades y horas santas que se vivieron en cada etapa.

Agradezco de corazón a los coordinadores y al personal de la Secretaría de Turismo, siempre atentos y apoyando en todo momento. Sin duda, me quedo con una experiencia inolvidable y con mucho entusiasmo por el siguiente camino.

Norma Rico, Peregrino Pionero.


Tengo 21 años y el año pasado hice el Camino de Maldonado. Ha sido una de las experiencias que más me ha marcado en la vida.
El camino no fue fácil: hubo cansancio, dolor y momentos de querer parar, pero la fe fue siempre más fuerte. Caminar junto a otros jóvenes, apoyarnos, escucharnos y seguir adelante juntos hizo que cada paso valiera la pena.
Más que una peregrinación, fue un encuentro real con Dios, conmigo mismo y con los demás. El Camino de Maldonado me ayudó a fortalecer mi fe y a darme cuenta de que, cuando caminas acompañado y con fe, todo tiene un sentido más grande.

Jesús Luna, Peregrino Pionero.