Ruta de Maldonado
Una iniciativa que honra el legado del Padre San Pedro de Jesús Maldonado y une a comunidades a través de un recorrido espiritual y natural por Chihuahua.
Santo
Chihuahuense
San Pedro de Jesús Maldonado fue un sacerdote chihuahuense conocido por su fe, servicio y valentía.
Fue ordenado en 1918 y sirvió en varias parroquias del estado, brindando apoyo durante la gripe española y, más tarde, en tiempos de persecución religiosa.
A pesar del peligro, continuó guiando espiritualmente a su comunidad en secreto. Murió el 11 de febrero de 1937 tras ser golpeado por su fe. Fue canonizado en el año 2000 por el Papa Juan Pablo II, siendo el primer santo originario de Chihuahua.
Explora la Ruta de Maldonado
5 municipios, una misma fe
Recorre las tierras de Chihuahua, Santa Isabel, Riva Palacio, Cusihuiriachi y Gran Morelos, donde el Padre Maldonado llevó esperanza en tiempos difíciles.
+10 espacios con historia viva
Explora templos, refugios, un museo conmemorativo y el emblemático Camino de Maldonado, un sendero espiritual para recorrer a pie o en grupo.
1 camino, diferentes formas de vivirlo
Revive el peregrinaje del santo chihuahuense a través del Camino de Maldonado, una ruta de senderismo que te invita a conectar con la fé y la naturaleza en cada paso.
Sitios de la Ruta de Maldonado
Descubre los lugares y las comunidades que marcaron la vida del único santo chihuahuense
Santuario de San Pedro de Jesús Maldonado (Chihuahua)
El Santuario de San Pedro de Jesús Maldonado, representa el inicio de un recorrido de fe, historia y naturaleza que da vida a la Ruta de Maldonado, un proyecto de turismo religioso que une seis municipios vinculados a la vida y ministerio del primer santo chihuahuense.
La construcción del santuario nació como una iniciativa de la Arquidiócesis de Chihuahua tras la canonización de San Pedro de Jesús Maldonado por San Juan Pablo II, el 21 de mayo del año 2000. Concebido como un espacio de oración, peregrinación y encuentro espiritual, el proyecto busca preservar la memoria de un sacerdote que dedicó su vida al servicio de las comunidades chihuahuenses y que entregó su vida por defender su fe. Con el respaldo de miles de fieles y mediante campañas de donativos, el santuario continúa edificándose como uno de los principales centros de devoción del norte de México.
La Ruta de Maldonado integra los municipios de Chihuahua, Riva Palacio, Gran Morelos, Cusihuiriachi, San Francisco de Borja y Santa Isabel, invitando a recorrer templos, museos, parajes naturales y espacios que conservan viva la memoria del santo. Más que un itinerario turístico, es una experiencia que permite descubrir el patrimonio histórico, cultural y espiritual de Chihuahua, fortaleciendo la identidad de sus comunidades.
Fe en la clandestinidad: refugio de esperanza
Te encuentras en un lugar lleno de historia y devoción. Esta capilla fue un refugio donde San Pedro Maldonado, durante los tiempos de persecución, oficiaba en secreto toda clase de ceremonias religiosas. En este rincón escondido, bajo la constante amenaza de los mercenarios, el padre celebraba misas y ofrecía servicios religiosos clandestinos, brindando esperanza a su comunidad.
El Charco fue su refugio, especialmente en las casas de Don José Estrada y Alejandro Pérez, donde no solo encontraba protección, sino también un espacio para fortalecer la fe de sus seguidores. En la casa de Pérez, formó un fervoroso grupo de la Adoración Nocturna. Además, en este lugar se construyó un túnel secreto, utilizado para proteger al Padre Maldonado y a otros perseguidos por su fe.
En diciembre de 1922 fue transferido al pueblo minero de Cusihuiriachi, sede de la parroquia de Santa Rosa de Lima. Su lucha fue constante para retirar a su rebaño del vicio de la bebida; especialmente manifestó su amor y simpatía por los indios tarahumaras. En octubre fue transferido a la Parroquia del Santo Cristo de Burgos, en Jiménez, ahí fue perseguido con saña por los masones y vivió en gran pobreza. Un día fue arrastrado de su confesionario y golpeado brutalmente por su celo sacerdotal. La golpiza le causó graves problemas de salud y tuvo que ser transferido por el obispo don Antonio Guízar y Valencia de nuevo a la Parroquia de San Nicolás de Carretas. Después de un breve periodo de dos meses fue nombrado párroco de Santa Isabel.
Donde la fe se escondía entre cerros
El padre Pedro Maldonado, siempre perseguido por su inquebrantable fe, encontraba refugio en las comunidades más pequeñas y escondidas del municipio de Santa Isabel. Ahora te encuentras en uno de sus sitios más frecuentes para realizar sus actos sagrados.
Entre los cerros de Santa Isabel, Cusihuiriachi, San Lorenzo y San Nicolás de Carretas, el padre Maldonado recorría estos parajes, llevando consuelo espiritual a los fieles. En medio del silencio de la noche y bajo la protección de la oscuridad, celebraba misas clandestinas, confesaba, casaba, bautizaba y atendía a los enfermos y moribundos.
Estos caminos guardan los ecos de una resistencia silenciosa, de una fe que se mantenía viva contra todas las adversidades. Al recorrer este lugar, estarás pisando la misma tierra donde un hombre santo, impulsado por su devoción, mantuvo viva la esperanza en tiempos de peligro. Los arreglos de 1929 aparentaron aportar una nueva era de libertad y conciliación entre la Iglesia y el Estado en México. Sin embargo, el odio hacia la iglesia y en particular hacia el Padre Maldonado no cesaron con los arreglos; los jefes locales no habían olvidado la oposición del párroco al Club cultural, fundado y dirigido por José Gil, un anticlerical y simpatizante de Calles, que era el recaudador de rentas en el pueblo de Santa Isabel. Tampoco los agraristas olvidaron las críticas del Padre a los métodos e injusticias empleados en la confiscación de las tierras. El Padre insistía en cumplir con la ética elemental y con la justicia.
La labor pastoral de San Pedro de Jesús Maldonado Lucero dejó una huella profunda e imborrable en la parroquia de Santa Isabel y en cada una de las comunidades que estuvieron bajo su guía espiritual. Su firme vocación sacerdotal, unida a su inquebrantable compromiso con el servicio a los más necesitados, hicieron de su ministerio un ejemplo de entrega, solidaridad y amor al prójimo, valores que continúan siendo recordados y admirados hasta nuestros días.
Durante más de trece años de labor pastoral en esta parroquia y sus comunidades, San Pedro Maldonado desempeñó su ministerio con valentía, dedicación y un profundo sentido de responsabilidad. En una época marcada por la persecución religiosa, realizó numerosas acciones de manera discreta y, en muchas ocasiones, en el anonimato, con el propósito de mantener viva la fe de los fieles y garantizar la continuidad de la vida sacramental. Gracias a su incansable labor y a su inquebrantable convicción, logró fortalecer el espíritu de la comunidad y dejar un legado de esperanza, fortaleza y fidelidad que permanece vigente como parte fundamental de la historia e identidad de Santa Isabel.
El inicio del martirio, el nacimiento de un santo
Te encuentras en un sitio de profunda importancia histórica y espiritual, donde comenzó el último capítulo en la vida de San Pedro Maldonado, un lugar que marcaría su calvario y posterior santificación. En esta misma casa, perteneciente a las hermanas Loya, el padre Maldonado se refugió de sus perseguidores. Aquí, bajo un clima de tensión política y religiosa, fue encontrado por los mercenarios que pondrían fin a su vida de manera violenta. Este acto de martirio selló su destino como santo.
A pesar de haber sufrido una grave enfermedad que lo mantuvo postrado durante semanas en la ciudad de Chihuahua, San Pedro, tras recuperarse, regresó a Santa Isabel con renovada devoción. Continuó impartiendo sacramentos y celebrando misas, hasta que las circunstancias lo llevaron a refugiarse en el rancho "El Pino" y más tarde en Boquilla del Río. Allí, una familia cristiana transformó su hogar en un oratorio, permitiendo que las ceremonias religiosas se llevaran a cabo casi públicamente, desafiando la represión de la época.
Este lugar no solo es un testimonio del valor y sacrificio de San Pedro Maldonado, sino también un símbolo de la resistencia y la fe inquebrantable de su comunidad.
El 10 de febrero de 1937, durante las celebraciones del Miércoles de Ceniza, el sacerdote Pedro de Jesús Maldonado fue localizado por Jesús Salcido y un grupo de oficiales en la casa de las hermanas Loya, en la comunidad de Boquilla del Río, municipio de Santa Isabel.
Tras su captura, fue obligado a caminar hasta el edificio que actualmente ocupa la Presidencia Municipal. Durante el trayecto y al llegar al lugar fue brutalmente golpeado, sufriendo lesiones que lo dejaron en estado agonizante. Temiendo que falleciera en el sitio, las autoridades ordenaron su traslado al Hospital Central de la ciudad de Chihuahua, donde permaneció bajo el cuidado del padre Sixto Gutiérrez. A consecuencia de las heridas recibidas, falleció el 11 de febrero de 1937. Concluida la autopsia, el juez del Registro Civil expidió el acta de defunción y autorizó su sepultura ese mismo día, a las seis de la tarde, en el Panteón de Dolores, en el lote perteneciente a la familia Enríquez.
La noticia de su martirio provocó una profunda conmoción entre la población. Numerosos fieles se congregaron frente al Palacio de Gobierno para exigir el restablecimiento de la libertad de culto, manifestando públicamente su rechazo a la persecución religiosa. A partir de estos acontecimientos, la represión disminuyó de forma significativa y comenzó la paulatina reanudación de las celebraciones religiosas en el estado.
El sacrificio del padre Maldonado trascendió el ámbito local y se convirtió en un símbolo de la defensa de la libertad religiosa en Chihuahua. Su muerte contribuyó a visibilizar el costo humano del conflicto y favoreció un cambio en el clima político y social que permitió el cese de la persecución. Años más tarde, la Iglesia reconocería su testimonio de fe al declararlo Santo Mártir, consolidando su legado como una de las figuras más representativas de la historia religiosa de Chihuahua.
Tierra recorrida por un pastor incansable
La historia de San Andrés está profundamente ligada a la vida y obra de San Pedro de Jesús Maldonado Lucero. Durante los años de persecución religiosa, este municipio fue uno de los lugares donde el sacerdote encontró familias dispuestas a mantener viva la fe, recorriendo sus comunidades para celebrar los sacramentos y acompañar espiritualmente a sus habitantes, aun cuando ello significaba poner en riesgo su propia vida.
Nacido el 15 de junio de 1892 en la hoy conocida Colonia Obrera, hijo de Apolinar Maldonado y Micaela Lucero, Pedro de Jesús creció en un hogar donde la fe católica marcó profundamente su formación. A los 17 años ingresó al Seminario de Chihuahua y, debido a la enfermedad de su obispo Monseñor Nicolás Pérez Gavilán, tuvo que ser ordenado en El Paso, Texas el 25 de enero de 1918. Meses después inició su ministerio en la parroquia de San Nicolás de Tolentino, en Gran Morelos.
Su vocación lo llevó a servir a numerosas comunidades de la región, entre ellas Cusihuiriachi, San Francisco de Borja, San Lorenzo, Santa Isabel y, de manera muy especial, San Andrés, donde dejó una huella imborrable entre las familias que recibieron su guía espiritual y su ejemplo de valentía.
Hoy, San Andrés honra con orgullo la memoria de su santo a través del Museo Padre Maldonado, un espacio que resguarda objetos, documentos y testimonios de su vida, permitiendo que habitantes y visitantes conozcan la historia de quien entregó su vida por defender sus convicciones y servir a su pueblo. Este museo representa un lugar de identidad, memoria y reflexión, donde el legado de San Pedro de Jesús Maldonado continúa inspirando a las nuevas generaciones.
Sus palabras siguen resonando con la misma fuerza que hace décadas, recordando el profundo amor que siempre tuvo por su gente:
"Con gusto daría la vida por mi pueblo."
Montañas de fe, resistencia de un pastor
Fue en diciembre de 1922 que San Pedro de Jesús Maldonado fue transferido para ser el encargado de la parroquia de Santa Rosa de Lima en Cusihuiriachi, en donde de manera ferviente ayudaba a los pobres ayudándolos a vencer el vicio de la bebida, enseñando a leer y escribir.
Constantemente perseguido por Francisco Ponce, quien fuera jefe de la policía rural bajo el mando de Francisco Orozco, el entonces gobernador del estado, arriesgaba su propia vida por su vocación sacerdotal, huía por los llanos de Ojo de Agua, las montañas de Cusihuiriachi y los cerros de San Nicolas de Carretas. El padre se refugió en las cuevas, las cabañas, los establos, los pozos y en cuartos protegidos por paredes dobles. Se escondió en una cabaña que estaba junto a un lago, cerca del Pueblo de San Juan Bautista; ahí pasó toda la noche y la mañana, mientras que la policía de Francisco Ponce estaba acampada afuera, en la orilla del lago; nunca revisaron la cabaña. Con frecuencia el padre se topó con sus perseguidores quienes no lo reconocieron.
En 1927 fue acorralado en la casa de la familia Medina en el pueblo minero de Cusihuiriachi por Ponce y sus hombres. El valor y la decisión de un cristero lo salvaron del arresto; con dos pistolas el cristero protegió la huida del padre.
Finalmente, dos meses después de haber sido nombrado párroco de Santa Rosa de Lima, el obispo lo comisionó a la comunidad de Santa Isabel, donde no solo atendía ese poblado sino también San Lorenzo, San Andrés y San Francisco de Borja, dejando los vestigios de su santidad a cada una de estas comunidades.
Hasta el día de hoy los recuerdos de la labor de San Pedro de Jesús Maldonado persisten en la memoria colectiva de los miembros de esta comunidad y atesoran sus enseñanzas.
El inicio de una vocación entregada
En marzo de 1918 tomo protesta como párroco de San Nicolas de Tolentino en Gran Morelos, lo que lo llevo a conocer a detalle toda la zona de los llanos centrales, dándole la oportunidad de prestar sus servicios en las comunidades vecinas de San Lorenzo y San Francisco de Borja.
Su vocación lo llevo a atender enfermos y moribundos, y se aventuro a construir un Santuario de Guadalupe, sin embargo las situaciones en contra de la religión no le permitieron ver ese proyecto concluido. Derivado de estas complicaciones y de su exposición constante a los enfermos su salud empezó a decaer por lo que tuvo que trasladarse a la capital del estado.
El padre Maldonado recorrió los cerros entre Cusihuiriachi, San Lorenzo y San Nicolás de Carretas, celebrando Misa en el silencio y oscuridad, confesando, casando, bautizando, atendiendo a los enfermos y a los moribundos. En San Lorenzo se escondió en la casa de la Familia Trevizo, en San Nicolás de Carretas en las casas de la señora Guadalupe Mendoza y Carmen Zubía. En el pueblo de Guadalupe, cerca de San Lorenzo, permaneció con la familia Estrada o en una cueva cercana. Varias veces celebró Misa sobre una roca, en un arroyo seco o en una cueva.
Hasta el día de hoy se puede ver el legado tangible del santo chihuahuense, pues en el templo de San Nicolas aun se conserva una viga con su firma, misma que luego de algunas restauraciones se conservó como testimonio de su servicio en esta comunidad.
Prepárate para renovar tu espíritu Camino de Maldonado
Vive una experiencia única de fe, reflexión y naturaleza.
Camino de Maldonado
El Camino de Maldonado es el primer sendero de peregrinación religiosa del norte de México. Inspirado en el legado y los recorridos de San Pedro de Jesús Maldonado, este recorrido invita a los visitantes a vivir una experiencia de fe, reflexión y encuentro con la naturaleza, mientras descubren el patrimonio cultural y la hospitalidad de las comunidades que forman parte de la ruta.
Con una extensión de 51 kilómetros, el camino inicia en la comunidad de El Fresno y atraviesa los poblados de El Charco, Rancho de Peña, Rancho de Rosas y El Ranchito, hasta culminar en la Parroquia de Boquilla del Río, ubicada en el municipio de Santa Isabel.
A lo largo del recorrido, los peregrinos disfrutan de paisajes característicos del estado de Chihuahua, espacios para la contemplación y la oración, así como de la riqueza histórica y cultural que distingue a cada una de las comunidades anfitrionas, convirtiendo el Camino de Maldonado en una experiencia integral de turismo religioso y cultural.
Descubre
el trayecto
Consulta el mapa interactivo del Camino de Maldonado y planifica tu recorrido. Cada etapa te conecta con la historia del Padre Maldonado, paisajes del desierto y la hospitalidad de las comunidades chihuahuenses.
Sigue la rutaAsí se vive el Camino de Maldonado
Conoce el recorrido, los paisajes y la participación de las comunidades.
¿Estás listo para vivir la experiencia espiritual del Camino de Maldonado?
Recomendaciones
para el camino
- Lleva ropa cómoda, calzado adecuado y protección solar.
- Mantente bien hidratado llevando siempre suficiente agua contigo.
- Considera caminar en grupo o con guías locales para mayor seguridad.
- Antes de comenzar, descarga el mapa del recorrido y familiarízate con la ruta.
- Participa con respeto hacia las comunidades anfitrionas.
- Informa a un familiar o amigo sobre tu plan de ruta y el horario estimado en que planeas regresar.
¿Emergencia durante el recorrido? Llama de inmediato al 911 o contacta a la Cruz Roja al (614) 411-2211
Avances, historias y reflexiones
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